26 may. 2006

Falete


...Y ahora dile al que me siga
lo que me decías a mí;
que hasta que lo has encontrado
tú ni loca habrías pensado
que el amor sería así.

Escuché por casualidad a Falete, y descubrí que se trata de una de esas voces que aparecen cada cierto tiempo, aunque en poca proporción: la voz de un cantante que sirve para atreverse con las sevillanas, el flamenco, la copla y, espero oírlo, con el bolero. Y quién sabe si con la ópera ligera. En todo caso, es una voz con una personalidad extraordinaria, que transmite lo que dice y eso más, lo que un buen intérprete debe tener: duende. Una maravilla; y mi amiga Carmen ya me regaló Puta mentira, su último cd. Hay que escucharlo. Es maravilloso.

Caminando con Thoreau


Leer a Henry David Thoreau siempre es una delicia. Este cultor de los políticamente incorrecto y la desobediencia civil es un escritor que esconde en lo dulce de sus palabras ideas feroces, silvestres, silvanas. No sé por qué razón, cuando leo a Thoreau recuerdo la poesía de Eugenio Montejo, si el misántropo gringo cantaba, entre alabanzas a la naturaleza, la fuerza de la civilización occidental como si de un destino inevitable se tratara. Era como el corifeo de la nueva era de la Humanidad, aunque al principio parezca un hijo puro de Gaia. Aquí les dejo el inicio de un librito que estoy terminado de leer, Caminar, y que poco a poco se va poniendo más heavy:
«Quiero decir unas palabras en favor de la Na­turaleza, de la libertad total y el estado sal­vaje, en contraposición a una libertad y una cultura simplemente civiles; considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad. Desearía hacer una declaración radical, si se me permite el énfasis, porque ya hay suficientes campeones de la civilización; el clé­rigo, el consejo escolar y cada uno de vosotros os en­cargaréis de defenderla».
Si estuviéramos en tiempos más heroicos él sería el dios Pan de la literatura estadounidense, así como Herman Melville sería Poseidón y Edgar Allan Poe, desde luedo, el siempre renacido Dioniso. Silvia Plath, en cambio, sería Afrodita Tánatos, la diosa del amor y de la muerte...

25 may. 2006

Navarrete: ahora odio a Miranda, ahora lo amo

Manuscrito del Arca
Página tercera del manuscrito del Arca de Letras, y Theatro Universal, de Juan Antonio Navarrete. Conservado en la Biblioetca Nacional de Venezuela

Fray Juan antonio Navarrete no ostenta el título de venezolano universal con que se designa a Francisco de Miranda, pero seguramente tenía todos los títulos para serlo. Su vasta cultura, extraída de la que suponemos fue su extensa biblioteca, podían haberle deparado largas y sabrooosas horas de conversación con el Precursor. Ambos, de alguna manera, emprendieron el viaje de la autoeducación, ambos bebieron a gusto de la copa del siglo de las luces y convirtieron sus cabecitas en sendos faros de sabiduría. La diferencia más importante entre Miranda y Navarrete es que el primero viajó incesantemente de un lado para otro y el segundo se quedó clavado en Caracas como una estaca. Pero ambos dejaron para la posteridad la fuente inagotable de sus palabras. cada uno en un solo libro, para más casualidad. Miranda, en su Colombeia, Navarrete, en su Arca de Letras, y Theatro Universal, una enciclopedia más cercana a la china que describe Borges en El idioma analítico de John Wilkins, que a la muy estructurada de Diderot y D'alembert. En este libro hay de todo y para todos, ordenados por el alfabeto con dificultad. En ambos libros se puede asistir al prodigio de ver cómo se desarrolla un pensamiento a través de los años; ambos libros son la huella de las obsesiones y la vida de sus autores. cada libro llevó varias décadas de creación; el pentimento de sus textos no recae sobre ellos sino en la página siguiente; el Arca y la Colombeia son palimpsestos y como tales se corrigen una y otra vez. Incluso para cambiar de opinión. Cuando Miranda invade Venezuela, Navarrete lo consigna casi con escándalo, como el exabrupto de una panda de bandoleros:

Año 1806

57. Por los meses de febrero y marzo se han puesto en armas todas las tropas por todas las bocas y puertos de las costas de Caracas, por las invasiones y amenazas del enemigo inglés. Se han hecho rogaciones públicas en la ciudad, hasta con sermones. Un tal Don Francisco Miranda, patricio de Caracas, anda fomentando la sublevación Y tiene inquieta la provincia anda por el mar y se hacen diligencias por apresarlo. (.....) 59. Por el mes de julio día 11 se hizo en Puerto Cabello la justicia de diez reos, entre otros varios, que se cogieron en una goleta que acom­pañaban al citado Miranda del n° 57, supra, y venían a hacerse dueños con él del gobierno y pueblos. Se les cogieron entre el barco las banderas, armas, papeles, patentes de nombramiento en oficios y empleos de la provincia, que ya daba Miranda supuesto por suyo todo.­ Pero todo se quemó por mano del verdugo en público cadalso en la plaza de la ciudad de Caracas el día 4 de agosto, día de Nuestro Padre Santo Domingo, entre nueve y diez de la mañana, con acta solemne de justicia y tropas. Entre los diez reos ya dichos, sólo tres se confesaron para morir, porque eran católicos españoles e italianos. Los otros siete no quisieron sino morir en su secta luterana y calvinista, que no admite el sacramento de la penitencia y eran ingleses de Norteamérica. Y por tanto enterrados en sagrado y los otros siete en un foso en la playa del mar de dicho puerto.

Pero más adelante, en 1810, lo veremos defendiendo la causa patriótica con tanto fervor como el que más. ¿Muestra del devenir del pensamiento de Navarrete, o simple actitud acomodaticia? Hay que estar mosca porque, en Venezuela, los que saltan talanqueras tienen siglos viviendo del cuento, y acomodando sus mediocres existencias a las circunstancias, siempre para medrar como mejor les convenga. Espero que no haya sido el caso de mi querido cura yaracuyano. Pero cosas veredes, Sancho...

Quintero/Escohotado


Ayer Jesús Quintero estuvo con Antonio Escohotado en su programa. La entrevista fue incisiva, cordial, inteligente. Y uno, poco acostumbrado a encontrarse con una conversación de verdad en este mundo televisivo lleno de tarados y anuncios sofisticados, fue sorprendido por la palabra irónica y directa de ambos. Mientras se tomaba una ¿coca-cola?, no paró de hacer reír a Quintero ni a nosotros. De repente, soltó la frase que cierra la sensual Ética de Spinoza, "es que todo lo excelso es tan difícil como raro", y dejó en el ambiente el gusto melancólico de las cartas y los libros del filósofo holandés, o español, como se quiera. Cuánta droga de palabras, por Tutatis. Encima, para rematar la noche, a las doce apareció Buenafuente con el stand-up que abre su programa. Cuando lo oyes, no te extrañas de que este fuera el portento que barrió con los marcianos de Sardá. Ay, televisorcito, qué haríamos sin ti a estas alturas.

24 may. 2006

Miranda's expedition

Bueno, como Roberto me ha solicitado que siga poniendo cosas sobre esto, continúo: la primera discusión de la Miranda's expedition, es decir, el planteamiento de la invasión de Miranda a Venezuela en 1806, cuyo fracaso tuvo varias consecuencias, y una de ellas fue esta: un grupo de ciudadanos estadounidenses e ingleses cayeron en manos de los españoles (bajo amenaza de esclavitud), y en el país del norte se ocuparon del tema a petición de mr. McCreery. Si es que hasta cayó preso "a boy", un niño inglés, Hugh Smith. ¿Qué habrá sido de él? Tantos futuros puede tener un Hugh Smith cualquiera en la vida; puede ocurrirle esto, esto, o esto, por decir algo. Por ahora les dejo la reproducción de la primera discusión, tomada de los documentos que pone a disposición de los navegantes la American Memory de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Pinchen y enjoy it:





Las hadas


Las hadas son unos personajes extraordinarios. Pequeñas, aladas, hermosas. Malvadas. Vengativas. Siempre atractivas. Titania es la esposa de Oberón, y es más brava... ¡Quiero que me lleve un hada! Es que ya me llevó un hada, la verdad.
De mis favoritas, Campanita, a la que hace tiempo le escribí un cuento, con algunos defectos, pero que todavía me puede gustar:
Campanita

Doblando la esquina, la tercera no entra; o entra justo cuando cae en ese hueco que -por estar atendiendo otro asunto- no detecta a tiempo. Puede ser también que tampoco atienda el asunto -alguien que le habla y habla sin descanso. En este preciso instante est pensando en cada una de las posibilidades para deshacerse de su acompañante. Van hacia otra aventura, pero ella no es una de las entusiasmadas por las nuevas. Está harta de aletear de aquí para allá y sólo quiere un poco de sosiego. Antes era quien comandaba las expediciones,
-Peter, vámonos por este lado,
pero, sin que ella ni nadie lo notara, fue dejando a otros el protagonismo de las expediciones -Winnie Pu, Bambi. Su problema actual: la tercera no entra y permitir que un simple hueco, bastante grande realmente, le aleje de la posibilidad de entender lo que ocurre de alguna manera.
-Lo siento, a veces me cuesta concentrarme; puedes repetirme, si lo deseas.
-Que si quieres acercarte al barco ahora o después.
No contestar inmediatamente, se hace la interesante porque nunca se sabe. En realidad su mente, en blanco, trata de amoldarse a la nueva situación.
Que es la siguiente: 1) está en su carro, junto a Pablo, maneja hacia un supermercado y no parece que vaya a ocurrir nada emocionante; o 2) Mr. Hook intentaba, por la vez número quién sabe, de atravesar a Peter y lanzarlos a todos a los alligators, o a los crocodiles, según la perspectiva. Esta clasificación, sin embargo, no resuelve nada dentro de la mente de Campanita, porque su desconcentrado cerebro le impulsa a fijar las imágenes menos importantes (una acelga podrida, una cerveza, el amarillo en los dientes de Hook o la sonrisa inconfundible y mágica de Peter), lo cual no la ayuda mucho a ubicar cada cosa en su lugar. Lo más terrible de la situación no es que ella est parada en el filo de dos realidades; eso se dice para conjurarlo. Por otra parte, sus ojos la delatan. En cualquier momento, Peter le dice:
-Tus ojos verdes, no sé qué decir con tus ojos verdes,
casi al mismo tiempo en que Pablo exclama, con una prosa menos efectiva,
-Azules, son azules, te lo juro;
prueba irrefutable de que est parada justo en el borde de dos realidades. Al menos así lo cree, porque la tercera no termina de entrar. Esto le sucede últimamente a este Fiat-Uno: ayer casi se queda sin gasolina y sin velocidades a la hora de la noche en que todavía trastabillaba por allí (con Pablo, este Pablo sinvergüenza y lechuzo), justo cuando volvía con Peter, muertos de la risa, de haberle echado otra vaina a Hook, pobre idiota incapaz de dominar a unos niños. En cuanto a la gasolina, fue imposible encontrar una bomba que funcionara con seres humanos, con gente que recibiera doscientos bolívares en efectivo, sino puras máquinas que exigen una tarjeta de crédito que seguramente no usaría por derrochadora o por principios. O por falta de dinero, quién sabe. Igual, la ciudad se vuelve más inhóspita cada vez, no hay dónde pasar unos minutos pensando, conversando; por todos lados saltan cocodrilos y lagartos dispuestos a invadir la tranquilidad de cualquier ciudadana como en la nevereverlánding malandros y güelepegas acechan tras los pantanos y en las playas de los ríos para despojar completamente a los felices y siempre jóvenes compañeros de Peter. Igual, esa noche Pablo y Campanita fueron a un sitio en el cual pensaban estar mucho tiempo, en la Puerta del Sol y la Puerta de la Luna; pero sin café, sin té, imposible cualquier intento de conversación.
-Aprovecho siempre las oportunidades en que me escuchas para decirte todo lo que pueda,
dice entusiasmado Pablo, creyendo que le dedican atención justo cuando la tercera no entra y caen en un hueco mortal, todo lo cual se conjura para que Campanita ni lo oiga ni lo mire, y pensar que lo más difícil de expresar es lo más importante siempre (...no tengo palabras para decirte, Campanita, todo aquello dicho tantas veces en tantas vidas y que no logro nunca asir...) y algo ocurre cuando estás dispuesto a afrontarlo, no sé, chilla un loro, llega alguien o un halo de tristeza cruza su cara. Pablo deja el carro que Campanita est tratando de cerrar - husmea la palanca de cambios a ver si detecta algo en la tercera- y se dirige directo al supermercado; esta expresión corporal denota independencia. Toma el teléfono público y marca el número de su propia casa:
-...en este momento no puedo atenderme... por favor, dejo el número de mi propio teléfono y un mensaje después de escuchar el tono de mi contestadora... gracias... (phone code: 473) ...aló, Pablo, soy Fabiola, a ver si me llamas o es que no quieres ya salir conmigo, ya no me quieres, chao... aló, ¿es la fábrica de jabón?...aló... aló... ¿aló?, Pablo, soy Campanita, te llamo para dejarte este mensaje y en este momento andas conmigo; no sé por qué lo hago pero necesito decirte que algo me ocurre que tú no podrías entender y por eso te dejo este mensaje para que no me lo devuelvas nunca... siento que pronto tendré que tomar una decisión respecto a la realidad que me circunda... tú sabes, yo quiero tener one child, and one child, and one child y vivir una vida normal, pero cómo voy a tener una vida normal si te llamo a tu casa y estás conmigo, tal vez para acercarme a ti desde otro ángulo y entiendas lo extraño de la situación... te quiero tanto, ¡click!...
-¿Con quién hablas?- pregunta Campanita, apresurada porque pronto cerrarán el supermercado.
-Contigo. Voy a ir contigo, solos tú y yo,
responde Peter, decidido a atormentarle la vida a Hook una vez más en las narices de sus torpes ayudantes y por encima de la cabeza de los cocodrilos y los güelepegas.
-Esta vez llevaremos nuestra valentía a los niveles más altos, viva la vida y la juventud, Campanita.
El diminuto cuerpo de Campanita -diminuto, sí, mas no despreciable, no señor- se agita por el aleteo de sus alas que emiten un rasgueo como de piccolo florentino. No halla la manera de decirle a Peter su compañero de tanto tiempo, si vale hablar de tiempo en este caso, que por alguna extraña razón ha perdido el apetito por la aventura, que quiere sosegarse en un rincón del hogar y recordar tantas cosas -él entre otras. Accede sin mucho esfuerzo segura de que ésta sea la última expedición. Tal vez los agarren y los lancen a los cocodrilos, a los alligators por fin y se termine esto cómodamente.
Encima, Pablo insiste en su conversación incoherente, ahora mucho más excitado por el mensaje. Anda buscando unos cereales especiales que traen unos dibujitos, o unos muñequitos. Después de pelear por quién va a llevar el carrito (Pablo: es que yo quiero dar colitas por el supermercado; Campanita: no tenemos tiempo; van a cerrar el súper; Pablo: sólo una colita; Campanita: una.) y recoger todas las verduras del mundo, se dirigen entre los matorrales al barco de Hook, que reposa como siempre a la orilla de los everglades. Peter va muy contento, sin rastro del menor temor. Un televisor con muchísimo volumen revela que el capitán aún sigue despierto, pero toda la tripulación est ebria. Sólo el tiburón sigue intranquilo, sólo el tiburón sigue acechando, y los crocodiles güelepegas. Campanita bate sus alas adelante, porque sus antenas que todo lo ven, sus antenas que todo lo oyen, sus antenas que todo lo sienten son muy útiles en la vanguardia. Cualquiera diría que es cobardía. Pero no, antes de abordar el barco por babor -el lado más oscuro en ese momento- Peter toma la delantera, menos por arrojo que por el gusto de ser quien le arranque el peluquín a Hook, que tranquilamente disfruta de su novela brasileña. Peter y Campanita, diestros y conocedores del lugar, ya se sabe que lo han visitado infinidad de veces con éxito total, caminan sigilosamente por la cubierta y, tomados de la mano, se dirigen hasta donde están los cereales de dibujitos que Pablo insistió a la muchacha le permitiera buscar. Campanita, enternecida, le ha tomado de la mano el tiempo suficiente como para que Pablo lo denomine La Eternidad. La cajita en cuestión se llama Flips y, azar mediante, contiene de regalo para los amiguitos que le digan a mami que le compren una linda figurita de la Disney-Aventura. La caja que toma Pablo promete una aventura sin igual por haberse acercado tanto al camarote de Hook, piensa Peter -tal vez un poco asustado- antes de recoger el peluquín del adormilado capitán; que ni tan tonto ni tan adormilado, porque se voltea y atrapa al chico rápidamente amarrado por los torpes ayudantes. Una vez maniatado, Peter siente en su espalda una voz que le dice:
-¿Es ésa la caja que quieres?, es la voz de Campanita, agitada.
-No sé, primero quiero sacar la figurita.
Campanita ha logrado escapar de sus perseguidores porque es chiquitica, de algo sirve ser chiquitica, y vuela muy alto hasta el cielo de la cajita que Pablo abre, y emerge en su bolsita de plástico como una réplica de Campanita, que se queda asombrada de que su rostro est tan bien reproducido en el plástico, sobre todo los ojos verdes, azules, o marrones, y las alitas que ya no pueden más volar. Un vigilante, fiel cumplidor de su deber ve a Pablo violentando la caja de cereal y se acerca triunfante. Hook, por su parte, empieza a contar uno dos y tres para lanzar a Peter al agua infestada de cocodrilos güelepegas y lagartos que esperan ansiosos colmillos. El vigilante detiene -bravo, bravo- al mal ciudadano y ladrón mal-ejemplo-para-la-sociedad-en-que-vivimos y le lee sus derechos, como si estuviéramos en Nueva York y tuviéramos derechos. Un malandro con cara de lagarto observa; ¿o es el vigilante el de cara de lagarto? Campanita trata de protestar pero guarda discreto silencio no vaya a ser que se la lleven a ella también y no haya nadie que los reclame, y Hook se salga con la suya, pero Peter ya est en el agua forcejeando con un lagarto de tres metros que no tiene mayor dificultad en engullirlo. Antes de sucumbir, Pablo mira en el cielo a Campanita y, esposas en mano, saluda:
-See you later, alligator.
-In a while, crocodile, riposta Campanita, acariciando su réplica en plástico, promoción de Flips, nuevos cereales de leche condensada. Hook es, ¡por fin en tanto tiempo!, prisas y desvíos: ríe, ríe, ríe.

23 may. 2006

Extracto del prólogo a "Francisco de Miranda en diario"



Ningún amor cabe en un cuerpo solamente
aunque el corazón se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos devuelva las horas que retiene
Eugenio Montejo.

Hay vidas que «no caben en un cuerpo solamente» —como diría el poeta—, a las que no les basta el tiempo que les toca: con su recuerdo inundan el futuro, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente se instalan en nuestra memoria y creemos que son amigos cercanos cuyas acciones son fáciles de conocer. La vida de Francisco de Miranda (Caracas, 1750 – Cádiz, 1816) es un complejo entramado de viajes, amigos, amantes y planes políticos; el Archivo del General Miranda, como se le conoce, es la obra donde se hallan organizados los documentos, cartas, diarios y demás escritos que fue acumulando, y que han llegado hasta nosotros como el testimonio de que una vida es capaz de transformarse en miles de páginas. Todos estos materiales fueron agrupados concienzudamente por él mismo bajo el sonoro nombre de Colombeia, término que significa los papeles sobre Colombia. La palabra, que tendría una fortuna desigual, la tomó Miranda prestada de una canción revolucionaria dedicada a George Washington y escrita por Phillis Weatley, antigua esclava, africana de nacimiento. El vocablo encierra uno de los archivos personales más completos y divertidos sobre el siglo xviii e inicios del xix; luego, Bolívar utilizaría la palabra (Colombia) para bautizar en 1819 el país que él imaginaba unido y próspero, pero que se mostró arisco con él: la República de Colombia, de efímera existencia. El Archivo es un «Himalaya de papeles», como alguna vez se le definió, y como tal es riquísima fuente para conocer no sólo al Precursor de nuestra Independencia, sino que además constituye un documento de inapreciable valor para conocer el tiempo y los sucesos de los que fue partícipe. Porque con la lectura del Archivo nos damos cuenta de que Miranda fue testigo (y, muchas veces, protagonista) de excepción de parte de los más importantes acontecimientos de su época: la guerra de Independencia de Estados Unidos de América, su formación como país democrático, la Revolución Francesa y las intrigas palaciegas de las cortes rusa e inglesa; y, cómo no, el inicio de la Independencia de los países de América, Venezuela la primera. Asimismo, tuvo trato cercano y fructífero con los personajes de su tiempo, Catalina la Grande (de quien, por más que la leyenda insista, no fue amante), George Washington, Samuel Adams —uno de los padres de la Constitución estadounidense—, Napoleón Bonaparte, el Primer Ministro inglés William Pitt, el príncipe Potemkim y, lógicamente, Simón Bolívar, Andrés Bello y los protagonistas de la gesta del 19 de abril de 1810. Con ellos, es verdad, sus relaciones no llegaron a feliz término, pues después de la pérdida de la primera República, en 1812, el Precursor fue abandonado a su suerte y, sin que queden todavía muy claras las verdaderas razones, fue entregado como prisionero al general Monteverde, que lo remitiría a su encierro final en el castillo de La Carraca.
En la estructura anular del viaje que comenzó cuando partió de su ciudad natal a los 21 años, y que cerró en esa humillante prisión española, cuatro décadas después, dos ciudades serán referencias esenciales para la inteligencia de la metáfora sobre el inicio y el final de su vida: Caracas y Cádiz. En uno de los extremos de este anillo, una palabra muy usual en el español de Venezuela, una exclamación de rendición, cerraría en 1812 el ciclo iniciado muchos años antes: ¡Bochinche!, con la que definió el carácter de sus conciudadanos. Frustrado por la incomprensión que hallaría entre ellos, demasiado europeizado para esas latitudes, el Precursor, anciano y enfermo, completó la estructura anular de su vida rindiéndose a sus verdugos, a pesar de que no dejó de escribir cartas solicitando su liberación, y preparando la fuga final hasta pocos días antes su muerte. Bochinche —su expresión más recordada, lúcida metáfora de buena parte de la idiosincrasia de sus coterráneos— fue el último acto de rebeldía de este Ulises no bienvenido, más bien Agamenón, el Primus Inter Pares. Como el jefe aqueo, regresó a casa haciendo demasiado ruido y puso en guardia a los que se erigirían en sus peores enemigos, los mezquinos compatriotas que más de cuarenta años antes lo habían forzado a exiliarse, y que no perdieron la oportunidad de entregarlo como botín de guerra para salvarse a sí mismos.
Sus restos desaparecieron en una fosa común, y el sarcófago abierto esperándolos en el Panteón Nacional de Caracas así lo atestigua. Tal vez por eso la construcción de la Colombeia aún siga «in progress»; quizá, también, aún estemos buscando esa identidad que nos libere del bochinche y la confusión que él percibió con lucidez, el desorden que ha hecho de este territorio llamado, quizá con injusticia, Latinoamérica, el caldo de cultivo de los más terribles «demófagos», gobernantes devoradores de pueblo, como diría Homero, y subrayaría Miranda mismo en su ejemplar de la Ilíada.Fueron tiempos turbulentos, y aún hay que seguir investigando acerca de la supuesta traición de sus propios compatriotas, o acerca de la supuesta traición que él, a su vez, planearía. En todo caso, fue la única (y última vez) que Miranda fracasó en un proyecto, pues los cuarenta años anteriores, desde que llegó a España hasta que regresó a Caracas, fueron años de reflexión, escritura y, sobre todo, acción, que lo llevaron por diferentes países y múltiples empresas. Miranda fue capaz de compaginar el pensamiento y la reflexión con el viaje continuo y la discusión política incesante. Fue capaz de librarse de la guillotina del régimen del Terror en Francia defendiéndose él mismo, y quizás sea de los pocos que lograron tal hazaña. Y aún así, con todo lo que podemos conocer leyendo su Archivo, nos es imposible saber a ciencia cierta qué ocurrió en cada momento. Sólo tenemos documentos y el retrato melancólico creado por Arturo Michelena y que se conserva en la Galería de Arte Nacional; el resto es trabajo para la imaginación.

(Tomado de: Prólogo de Juan Carlos Chirinos a la antología Francisco de Miranda en diario, Caracas, Monte Ávila, 2006. En prensa)

20 may. 2006

Jesús, padre de familia


Ya estrenaron El código Da Vinci y, como era de esperarse, pasó con más pena que gloria por Cannes. Los críticos estadounidenses pronostican que el primer fin de semana va a hacer una gran taquilla, pero que probablemente el boca a boca haga que la película pinche. Y no va a ser por lo que esperan algunos, que el boicot de conciencia se haga efectivo, sino porque la película hace todo lo posible por ser aburrida y mala como el libro de donde la parieron. Encima la dirige Ron Howard, director mediocre como pocos, con títulos tan desabridos como Apollo XIII, Cinderella man y Cocoon, que sin embargo yo vi con emoción a mis dieciocho años, pero así no se vale. Quizá es que este director es especialista en cine para adolescentes. No sé.
En todo caso, me parece que lo más honesto es recomendarles que lean El enigma sagrado, de M. Baigent, R. Leigh y H. Lincoln, que es el libro de donde supuestamente Brown sacó la tesis de su millonaria novelita. Lo interesante de este libro es que los investigadores (que trabajaban en un documental para la BBC cuando comenzaron la investigación, en 1976) están conscientes todo el tiempo de que las conclusiones a las que llegan son un disparate. Y a pesar de que uno se pierde en las casi 600 páginas de datos y comparaciones, hay algunas cosas que se sacan en claro, como por ejemplo que el proceso de elaboración de lo que conocemos como la Biblia no es más que un proceso de selección y mutilación de textos según la conveniencia del momento. decir esto es casi una perogrullada. En este aspecto, también estoy leyendo (muy poco a poco) un libro más riguroso y "serio", Los evangelios apócrifos, que es la edición de la prestigiosa BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) de algunos de los manuscritos evangélicos hallados en el siglo XX (que no entran en la Biblia) y que de alguna manera cuentan una historia diferente de la ortodoxa.
La reflexión final del libro de Baigent et al es harto interesante porque, aparte de que muestra la sensatez inexpugnable de los autores, sirve tanto para fanáticos de las teorías de la conspiración como para fieles de la ortodoxia católica, y aquí se las dejo para que lo comprueben. Quizá sea cierto que Jesús tuvo familia, que vivió hasta la vejez, aunque su estirpe no se haya prolongado hasta los merovingios y hasta nuestros días. Y eso no parece quitarle, a los ojos de los que crean, un ápice de divinidad al ungido, o mesías, que es lo mismo.
Así que si quieren enfrascarse en las teorías de las conspiraciones de este nuevo siglo, quizá sea más productivo ir a libros mejor escritos que la tontería esa que acaban de estrenar, que ni es secreta, ni blasfema, ni .
Ta logo.

19 may. 2006

Jennifer López


te complazco, anónimo fanático, pero que sepas que a mí no me gusta nada Jennifer López, yo soy más de Kate Winslet y Janeane Garofalo y que en los kioskos de la Valera de aquel entonces vendían dos revistas que te hubiera gustado ¿leer?: Turn-on, y su hermanita menor, Turn-oncito, así que ya sabes. Allá va tu diosa, con perfil de culito (pínchala para que la veas más grande) que responde al ya puesto de David.

17 may. 2006

Cuando el cuento te persigue a donde vas


Este fue uno de los textos que leí esa noche de los libros. Ahí se los dejo:


Cuando el cuento te persigue a donde vas

Salgo una mañana a comprar el pan: un perro va detrás de mí, como husmeando en mis asuntos. Entro en el metro leyendo un libro sobre jirafas: en mi vagón hay un señor con un cuello tan largo como una llama boliviana. Me rasco la nuca, por si acaso. Un buitre da fúnebres vueltas sobre mi cabeza durante toda la tarde y yo tomo la previsión de bañarme a fondo. Me aburro en un autobús que va al centro de la ciudad y otro señor –creo que es un banquero famoso— se distrae pegando bolitas de moco en el asiento que tiene al lado. Una noche cruzo un descampado para ir a dormir y justo a mitad de camino se ven pasar tres estrellas fugaces que iluminan todo el campo, y obligan a los cocuyos a brillar más. Me cito con mi nuevo amor en una cafetería: cuando la veo de espaldas me le acerco para hacerle una ternura y descubro que se trata de otra muchacha que me gusta más. Instalo con ludopatía el juego de video que acabo de comprar y resulta que el personaje principal tiene el mismo rostro que yo; y, además, la canción del juego es una que me gustaba tararear cuando estaba en la escuela. Llego aturdido a una ciudad de catorce millones de habitantes en la que nunca he estado y saliendo del teatro me topo con alguien de la oficina, una vecina muy querida y el mejor amigo de mi infancia: el hombre del taxi nació en el mismo sitio que yo. Así sucede siempre.Los cuentos se me aparecen en los momentos menos oportunos. A veces muchos de ellos se juntan, forman un ejército y no me queda más remedio que prestarles atención, anotar cada una de sus penas, atender a sus reclamos, sin perder nada de lo que digan: allí comienza a gestarse otra novela.

La noche de los libros


El 20 de abril pasado, Madrid celebró La noche de los libros. A mí, gracias a la intermediación de Doménico Chiappe, me invitaron a leer mis textos y compartir con los lectores en dos librerías, Diógenes, en Alcalá de Henares, y Polifemo, en Madrid. Aparte del beneficio que representa que la gente lea o escuche lo que escribes, tuvo otro aspecto bueno la noche: la relación con el librero, esa persona que se encarga de poner al alcance de todos nosotros esos preciosos y adictivos objetos, los libros. Me tocaron en suerte dos excelentes librerías; incluso en Polifemo pudimos combinar la lectura de uno de mis textos con dos músicos que se lanzaron por el camino hermoso del Barroco y Béla Bartók, nada más y nada menos. Y esta experiencia mía se repitió infinitas veces en otros escritores que estaban haciendo lo mismo que yo en otras tantas librerías. Además se puso en marcha una campaña de book-crossing donde La reina de los cuatro nombres y un montón de libros más fueron lanzados a las manos de cualquiera que quisiera. Suerte para esos ejemplares y que los lea mucha gente y crucen y sean manoseado por todos.
Cuando regresaba para la casa, ya en la noche, y en medio de la fiesta que se montó por todos lados (en la Fnac y la Casa de América hubo sendos rumbones literarios, con gente famosa y todo), me topé con esta parada de autobús en la plaza de Sevilla, donde había una luna enorme que era el cartel del evento y no pude resistir la tentación de sacar mi móvil y tomarle la foto de arriba. Ojalá que el año que viene (y el que viene, y el que viene) se repita esta noche tan bonita, vale.

14 may. 2006

Ay, baronesa: el que tiene árbol de paja...


En un post anterior puse: "No se me escapa, como habitante de esta ciudad maravillosa que es Madrid, que la citada baronesa pueda tener intereses que van más allá de los pobres árboles del Paseo del Prado". Y hoy El País publica esta noticia:

Casi una semana después de que Carmen Cervera se anotara una victoria en el pulso que mantiene con Alberto Ruiz-Gallardón por la remodelación del eje Prado-Recoletos, al lograr que el alcalde de Madrid reabriera el periodo de alegaciones sobre la polémica reforma, ahora se ha sabido que la Fundación Thyssen-Bornemisza taló siete árboles y trasplantó otros 47 en 2002 para habilitar la zona donde se construyó un aparcamiento subterráneo, según informa la Cadena SER.

La noticia se desarrolla aquí. La concejala de Medio Ambiente no perdió la oportunidad para hundir más la puya (es que la venganza es un plato que se sirve frío):

La concejala de Medio Ambiente de Madrid, Paz González, ha afirmado hoy que "parece contradictorio e incluso incongruente" que la baronesa Thyssen haya criticado tan insistentemente el plan de reforma del eje Prado-Recoletos cuando la ampliación del museo Thyssen-Bornemisza ya supuso la tala de varios ejemplares. "Lo que me produce más lástima es que quizá los árboles del paseo de Recoletos se hayan podido utilizar como excusa y que el interés que se ha perseguido por algunas personas no es realmente el medioambiental o el de la protección del arbolado".

Lo que sí sé, a pesar de que la verdad se va ocultando (o la van ocultando) en este tipo de cosas, y al final nunca se sabe quién tiene la razón (y a pesar de que el Alcalde dio su brazo a torcer, y abrió un periodo de revisión del proyecto Prado-Recoletos); sé, repito, que Madrid es una ciudad cada vez con menos árboles, y yo sinceramente preferiría un árbol frondoso y de amplia sombra que un edificio monumental, sea del siglo que sea. Y por eso me seguiré sumando a las manifestaciones a favor de los árboles, obviando que, en el fondo, los que dirigen la ciudad sólo se interesan por sus propios asuntos. En sus conciencias quedarán sus razones. Allá ellos.
Ay, baronesa, te pillaron en falta. Qué pena.

Posdata perpleja:
Es muy fuerte. Es muy heavy. Originalmente, El País tituló la noticia: "Tita Cervera taló árboles durante una reforma del museo Thyssen en 2002". Y esta, su dirección original. Y de inmediato corrigió: "El museo Thyssen taló árboles para su reforma de 2002". Y esta su dirección original. Errar es humano, es verdad; pero en estos casos vale la pena ser suspicaz. Porque la inocencia del cuarto poder no es algo que se deba suponer de entrada. Por supuesto, ahora los dos links lo dirigen a uno a la noticia corregida. Menos mal que en mi programa de feeds quedan ambas direcciones. Que conste para que vean...

12 may. 2006

El caimán


Tuve la oportunidad de disfrutar de esta, la nueva película de Nanni Moretti, cineasta comprometido como pocos. Aunque entré a la película con algo de aprensión (ya había visto La habitación del hijo y me había parecido un tostón), el tema que tocaba me empujó a meterme en la sala. Llegamos tarde, de todas maneras, pero no lo suficiente como para no meternos en la película y disfrutar de la feroz crítica que hace a Silvio Berlusconi y su gobierno. En clave de humor, pero también en clave de metalenguaje, el realizador italiano desarrolla la historia de un director que quiere hacer una película sobre Berlusconi. Moretti no duda ni un momento en utilizar imágenes de archivo y mostrar al Cavalliere, hoy en la oposición, en todo su esplendor: el momento en que en el Parlamento de Bruselas llamó a un diputado nazi, y luego se excusó diciendo que se trataba de su propio sentido de la ironía y el humor. Menuda pieza de política cerril. Total, si a sus ciudades, villas, pueblos, poblados o lugares llega esta película espero que no se la pierdan. O, en su defecto, que la alquilen cuando salga el dvd. Me parece que está concursando en Cannes, que comienza la semana que viene; pero sé que este año, en Italia, se llevó 6 David di Donatello, entre los que se cuentan mejor actor (excelente trabajo de Silvio Orlando, en la imagen de arriba: no resistí la tentación de hacer fotos con mi cámara cuando estaba viendo la peli, pensando en este post), mejor director y mejor película.
Una joyita para morirse de risa.

11 may. 2006

Siro comiendo



Y así es feliz

Diferente


El DRAE define el adejtivo como "diverso, distinto". Claras y distintas eran las ideas más apetecibles para Descartes y Spinoza, es decir, prístinas y bien diferenciadas de las demás. El mundo, desde que nacemos, nos ofrece abiertamente infinitas posibilidades de forma y color, de tamaño y de olor, de tacto y volumen, de periodicidad, timbre, regularidad, paso y dinamismo. El mundo no se conforma con la uniformidad ni siquiera en las repeticiones fractales. ¿Por qué, entonces, los seres humanos nos empeñamos en "aislar" la diferencia, en subrayar lo que nos parece distinto a lo "normal"? ¿No es lo "normal" justamente la excepción y la señal inequívoca de que necesitamos tranquilizarnos creyendo que el mundo es uniforme y se repite? Esta necesidad se decanta pronto en palabras conocidas por el daño que han hecho en la Historia de la Humanidad: racismo, discriminación, xenofobia, clasismo, ostracismo. Y se multiplican en chistes, observaciones y creencias que consideramos inofensivos por su inocencia. Si el poeta dijo que la Poesía es la más inocente de las acciones también adivirtió que el Lenguaje es el más peligroso de los bienes. Si nuestras ideas deben ser claras y distintas, ¿cuánto más no lo seremos nosotros, los que las producimos? El planeta está lleno de seres claros y muy, muy distintos. Por eso no entiendo de kukuxklanes ni logias excluyentes, ni de partidos étnicos ni revoluciones nacionales; todos estos movimientos llevan siempre el sello de "fuera lo diferente" y no saben de ideas claras ni de posturas distintas.
Hay que hacerle un poquito más de caso a los sentidos, que son nuestros instrumentos para conocer, que yo la había notado el filósofo de Estagira.

10 may. 2006

Cine venezolano en naranja


"hola, soy alejandra szeplaki, este es mi blog sobre la filmación de mi primer largometraje que se llama día naranja. Aqui encontraras datos sobre el proceso de filmación de mi largo", es el primer post y la presentación con la que la directora de este proyecto, día naranja, días de cine, abre un blog que he venido siguiendo con mucha emoción. Y no quería que siguiera pasando el tiempo sin hacer este comentario y promocionar este trabajo, que desde ya me parece un esfuerzo de titanes digno de reseñarse. "El productor ejecutivo de día naranja es Daniel Jerozolimski", nos dice en otro post, y más adelante va mostrándonos a sus demás colaboradores, "Leticia Castro es la guionista de Día Naranja, vive en una casa bellísima en Buenos Aires, ella misma la ha decorado y rediseñado, hemos trabajado dos años y escrito doce versiones del guión"; luego ya comienza a hablar de la selección de sus actrices, "ya tengo actriz para el papel de patricia, la protagonista venezolana de día naranja, es Carolina Riveros, la conocí en año pasado en mérida cuando fui jurado del festival de cine venezolano. Carolina era la encargada de asistir al jurado, junto con ellos, compartimos momentos preciosos y un par de comidas de esas maravillosas y entrañables, por lo que se habla y se cuenta, desde ese momento me impacto y veía en su piel a mi personaje, sin embargo para no dejarle todo la decisión a mi intuición y para trabajar más profesionalmente, le hice un casting en mérida -mientras hacia el guión técnico- y otro en caracas la semana pasada, a ella y a varias extraordinarias y bellísimas actrices". Y así nos va metiendo en la pre y producción de su película, que ya ha comenzado a rodarse. Se ven fotos de locaciones, el equipo trabajando, etc., y hasta nos adelanta fragmentos del guión. Nos hace participar de un rodaje on-line y esto me pareció de lo más original e instructivo. Debe de haber más blogs hablando de esta película y de Alejandra Szeplaki; yo he buscado por los posts una foto suya y no la encuentro, así que navegué por la red y encontré esta entrevista, de donde he sacado su guapa foto de arriba (como no la conozco personalmente, aclaro: espero que se trate de ella; al menos, encabeza la entrevista; ojo, la foto de la izquierda es del rodaje); la dire se nos escaquea en el blog, como debe hacer todo autor que se precie: esconderse detrás de la obra.
Como talismán, dejo esta oración que ella misma hizo la noche antes de comenzar el rodaje:

Prendo las velas de mi altar, pido la protección de las diosas, invoco a Atenea para que me de su fuerza y sabiduría, a Artemisa para que me de su bendición lunar, a Afrodita para que su energía femenina me acompañe, convoco a mi mujer salvaje para que sus afilados dientes y su olfato me ayuden a guerrear contra la realidad, pido a la gran Buda mujer tara, a la Guadalupe y a las estrellas que me acompañen y me den sus buenas vibraciones. Doy gracias a la vida y que viva el cine!

¿Qué culpa tiene Leonardo si el sapo salta y se ensarta?



271.000 links arroja san Google, ese cátaro relapso, cuando relacionas el nombre Leonardo da Vinci con la palabra código. Yo creo que él estaría cagado de risa viendo cómo su obra demuestra casi sin querer que es polisémica como ella sola. Encantado estaría de ver a tantos católicos alarmados porque un escritor, mediocre pero con editoriales que lo apoyan, se hace con la bolsa mayor de las ventas (después de la Rowling) y encima le hacen una película que promete ser "la canción del verano". Seguramente, el genio ya habría inventado una máquina que igual serviría para cortar las cabezas de los espectadores que para rebanar las ramas de las zanahorias. Porque un hombre que sustituyó por una servilleta de tela al pobre conejito blanco que su señor utilizaba para limpiarse las manos, no podría menos que inventarse juegos de ingenio y máquinas de guerra para celebrar que, tantos años después, su inteligencia no encuentra parangón y basta evocar su nombre o alguna de sus obras para que quien los invoque se haga rico y famoso, aunque sea un negado y tenga la cabeza tan tapada como un bombillo. Lo único que pediría para el maestro es un poco de atención, y no quedarse con la pirotecnia de los ignorantes. Un buen comienzo es The mind of Leonardo, una excelente exposición sobre cómo funcionaba la mente de este artista e inventor y cómo trató de llevar a cabo los extraordinarios disparates que se le ocurrían. Un león mecánico que camina y ofrece flores de su pecho, un tanque de guerra (el otro día vi un documental en el que unos de un ejército trataban de reconstruir el modelo en escala natural) y el enorme caballo para su señor Sforza son algunas de las maravillas que, como en un museo de los niños, uno puede jurungar. Su concepción del movimiento es suficiente para quedarnos horas pensando en él: "Leonardo's conception of man and nature was quintessentially dynamic. Nature is the theater of incessant phenomena of transformation, governed by the same laws to which mankind and all living organisms are subject", dice en uno de los apartados de la página web de la exposición. Y es que no hay secretos encerrados en criptex ni logias esperando el regreso de los dioses pintados en las telas del artista que sean más estimulantes que las propias notas y la infinita curiosidad del que las creó. Lo demás es mercadeo de los aburridos. Lo que ocurre con Leonardo y su obra hoy en día me recuerda una frase que leí hace décadas, en bachillerato. Creo que era de un poeta alemán: "La Universidad es el lugar donde la mediocridad rinde culto al genio". Hoy nos asombramos ante las genuflexiones de los mediocres que cubren de misterio lo que sólo es genalidad, sin entender que, como decía Spinoza, los milagros más extraordinarios suceden todos los días delante de nosotros.

9 may. 2006

Las tumbas


Cuando ya no sirven para nada terminan como en la canción de Maelo (hmmmm, las tumbas son/ crucifixión,/ monotonía, monoronía,/ cruel dolor,/ si sigo aquí,/ enloqueceré...), encerradas tras los barrotes de una cárcel que es más dura que el olvido. Y así se quedan, tiradas en el suelo como las colillas que son. Qué vaina. Hay imágenes que son más didácticas que muchos manuales de moral, ética y buenas costumbres. Ahí queda eso.

7 may. 2006

Dos leoncitos, cuatro arbolitos


No se me escapa, como habitante de esta ciudad maravillosa que es Madrid, que la citada baronesa pueda tener intereses que van más allá de los pobres árboles del Paseo del Prado; no se me escapa que quizá son buenas las intenciones de los arquitectos del proyecto y las del propio Alcalde, que no pocas veces se ha mostrado sensato aunque no pocas veces, también, ávido "remodelador de la ciudad" (en ambos casos no podemos sustraerle la buena fe). Pero como transeúnte que soy de las aceras y los rincones del Madrid central sé muy bien que muchas veces los árboles de las calles se pueden contar con los dedos de una mano, con ahorro de falanges, falanginas y falangetas. Como pueden ver en estas dos fotos (de móvil, avisao), el Congreso de los Diputados exhibe en su fachada dos (2) leones fundidos en bronce por Ponciano Ponzano en la Maestranza de Sevilla en 1866 "con los cañones tomados al enemigo en la guerra de África" (menuda declaración de principios, digo yo) y cuatro (4) árboles majunches que ni dan sombra sabrosa, ni adornan, ni . Y si frente al mismo edificio que es la sede del poder legislativo de este Reino de España, la naturaleza apenas está representada por cuatro de sus ejemplares más escuálidos (sin alegorías, por favor), ¿qué podemos esperar del resto de la ciudad? Creo que es por esta razón principalísima por lo que muchos apoyamos las protestas de la baronesa, aunque sus intereses sean por ahora poco claros para algunos. Porque no hay nada más atormentante que caminar por Madrid una tarde de verano sin un arbolito debajo del cual cobijarse.
Y si no me creen, vengan a comprobarlo.

6 may. 2006

¡No talarán!


Fue el grito nuestro esta mañana, acompañando a Tita, la baronesa Thyssen, que se ha empeñado justísimamente en que el Ayuntamiento no acabe con los poquísimos árboles de la ciudad. Para saber más sobre la trifulca entre el Alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, y la dueña de la colección Thyssen, pueden comenzar leyendo por aquí, aquí o aquí. Y pueden escuchar parte del manifiesto que leyó un niño, que le advirtió a la baronesa sobre los peligros de la politización del asunto. "Lo importante son los árboles", vino a decir (lo siento por el audio, grabé con un móvil y se oye brincado. Por lo menos se ve la gente que había frente al museo donde reposan las vaginales orquídeas de Georgia O'Keeffe):


Powered by Castpost
Y por ahora, gritamos con Ideáfix, el defensor de los árboles, una consigna republicana como la que más:


¡No talarán!

5 may. 2006

De las infinitas hogueras y sus mundos


Io tengo un infinito universo, cioè effetto della infinita divina potentia, perchè io stimavo cosa indegna della divina bontà e potentia, che, possendo produr oltra questo mondo un altro et altri infiniti, producesse un mondo finito

Este es Giordano Bruno; este es el rechazado por católicos, por protestantes; este es Giordano Bruno. Este es Giordano, el que imaginaba planetas y planetas infinitos llenos de vida para gloria del Señor. Este es Giordano Bruno, que esparció por el mundo las herejías copernicanas y sus propias herejías. Bruno, que concibió los átomos, las mónadas, los organismos unicelulares, Este es Giordano, nacido Filippo hasta que la Santa Madre Iglesia en su congregación dominicana le diera el nombre de Giordano, que tanto fango recibió. Durante su vida, vivió sin piedad; su muerte, pues, por el fuego, el 17 de febrero de 1600 fue un acto de justicia. Ardió en el Campo de la Flores de Roma para gloria del Excelso, y fue una candente flor más entre las flores de la Creación y de la plaza que, los miércoles, es un mercado. La venganza de Dios ha sido extraordinaria.
Giordano Bruno, quemado en la hoguera por hereje y, lo que es peor, por contumaz. Quién lo manda.

4 may. 2006

El culo de David


Para alegría de chicas y chicos, aquí les dejo una foto que hace años tenía ganas de tomar: el David de Miguel Ángel Buonarroti por detrás. Sabida es la afición del maestro italiano por los jovencitos, y no puedo sino imaginar maldades cuando pienso en lo que gozaría el artista modelando este culito perfecto. Eso sí, las manos de la estatua son enormes, tal como nos habían enseñado en toooodas las clases de artes plásticas. Manos grandes para representar la fuerza del débil rey ante la descomunal y bruta fuerza de Goliath.
Las esculturas de Miguel Ángel hablan, aunque sean una copia, como esta que está en la Piazza di la Signoria de Florencia (la verdad, me dio un poco de pereza hacer las enormes colas para ver el original, demasiado "grupi" eso).
Les dejo como plus el Soneto XVI, que he sacado de aquí, para que no quede sin subrayar la sensibilidad infinita de este competidor de Leonardo, este monstruo que igual escribía, esculpía culos metrosexuales o diseñaba los brazos abiertos de la plaza de San Pedro de Roma. "¡Qué época gloriosa esa que vio tantos genios juntos!" (gritan Goethe y Keats).

Tú sabes que sé, mi señor, y sabes
que me aproximo más para gozarte,
y sabes que sé que sabes quién soy:
¿a qué pues más retardo en saludarse?
Si verdad es la esperanza que me das,
y verdad mi gran deseo concedido,
el muro rómpase alzado entre los dos,
que son más fuertes los daños ocultos.
Si sólo amo de ti, mi señor querido,
lo que de ti más amas, no te enojes,
si un espíritu del otro se enamora.
Lo que en tu bella faz aprendo y busco,
mal lo comprende el ingenio humano:
Quien saberlo quiera, ha de morir entonces.


En fin, que aquí está la famosa estatua por el lado más apetecible... enjoy it.