12 may. 2007

306. Monte Ávila, socialismo y muerte

Salgo de mi letargo bloguero para contar esto:
Con su discreta amabilidad de siempre, Ángel García, librero de referencia en Caracas, fundador y Gerente de la librería de la editorial Monte Ávila en los espacios del Teresa Carreño desde que Katyna Henríquez se fuera para su maravillosa librería El Buscón, nos anuncia con un muy sentido email que la librería ha cerrado sus puertas tras 14 años de exitosa existencia. En un país en el que cada día se abren más librerías y en el que la actividad editorial está en constante alza con títulos y sellos editoriales nuevos, alguna oscura razón revolucionaria habrá decidido que esta librería ya no hacía falta: y esto no debería sorprendernos, el socialismo de esta gente, ya sabemos, sólo lleva hacia la laguna opaca de la muerte. Poco a poco van desmantelando el país en beneficio de sus extraños fantasmas, y en esta deconstrucción suicida se van cargando (como dicen los españoles) todo las cosas buenas que los venezolanos teníamos. Supongo que ahora serán las paranoias de Eva Golinger, las boludeces de tontos como Britto García y los manuales para adorar al caudillo lo que el Estado ofrecerá a sus lectores. Y supongo, también, que detrás de la muerte de la librería, vendrá la muerte de Monte Ávila Editores, la otrora importante editorial venezolana (puntera publicando a Djuna Barnes, H. A. Murena, Harold Bloom, Carlos Rangel, Mario Praz o Northrop Frye) y, más adelante, la Biblioteca Ayacucho, ese monumento de cultura latinoamericana, porque se tratará de borrar todo vestigio de pensamiento y estilo, en pro de la estética chabacana y de cuartel que tanto le gusta al teniente coronel de Sabaneta. Acabar con el entartete-kunst (el arte degenerado) para imponer el arte heroico, como quería el cabo de Baviera; acabar con el pensamiento para darle paso al grito obligatorio de la Fuerzas Armadas venezolanas: ¡patria, socialismo o muerte! Que tengan suerte, ya que no les queda vergüenza.
[como supongo que es una carta pública, les reproduzco la carta de despedida que Ángel García ha mandado hoy a nuestros emailes; el tiempo dilucidará las razones para este absurdo cierre; ¡ay, intelectuales del régimen, cómo van a esperar la absolución de la Historia si tarde o temprano tendrán que explicar el apoyo a estos disparates!; y luego no digan que no sabían nada como hizo Leni Riefenstahl en su momento]:

Estimados clientes y amigos,
El 30 de noviembre de 1993 abrió sus puertas la Librería Monte ÁvilaEditores a los lectores de esta ciudad. Con los años y con mucho esfuerzo,la librería no sólo se convirtió en el lugar de encuentro de escritores,artistas, profesores, estudiantes y lectores en general sino que irradió suencanto más allá de las fronteras de la ciudad y del país. La librería del Teresa fue desde sus inicios, una clara referencia de librería cultural,donde tuvimos la suerte y la dicha de ofrecer todo el catálogo de la casa,nuestra querida Monte Avila, además de todos los fondos editoriales quepudimos adquirir para nutrir una buena oferta bibliográfica, creyendosiempre en la bibliodiversidad.El martes 8 de mayo del presente, a las 7:20 p.m., la librería cerró suspuertas. Nos embarga la tristeza lógica de dejar atrás el esfuerzo de casicatorce años pero nos sentimos contentos y complacidos de haber entregado lomejor de nosotros y haber logrado hacernos presente en el mapa personal delibrerías de cada uno de ustedes y en la memoria de esta ciudad.Vivimos momentos de esplendor y también tiempos de incertidumbre. Junto a unnutrido grupo de compañeros y amigos que formaron parte del personal de lalibrería en sus diferentes momentos, tuve la suerte de estar antes y despuésdel cierre de sus puertas. Junto a Katyna y el equipo inicial, vivimosemocionantes tiempos de apresuramientos para la apertura. Hoy, junto a miscompañeros, Katiuska, Amelis, Iraida, Yudely, Carolina, Alexander, Rita, Fabiola y Yanelys, hemos vivido momentos de profunda tristeza pero nossentimos orgullosos por el trabajo realizado. Son muchos los nombres que deberíamos mencionar y más las historias que setejieron dentro y alrededor de la librería, sin embargo, no es tiempo decontar historias, ya tendremos ocasión para hacerlo. Por lo pronto, deseohacerles llegar nuestro más profundo agradecimiento por habernos apoyadotodos estos años y haber sido ustedes los más importantes actores de estaobra.Hasta pronto. Ángel R. García - Librero