31 oct. 2007

323. Cultura Canalla

Me ha llegado por email el editorial que hoy firma Teodoro Petkoff en su periódico Tal Cual, con una petitoria de difundirlo por toda la red, a pesar de que compruebo que forma parte del contenido para suscriptores de la edición electrónica: lo hago de dominio público -espero que a Petkoff no le moleste demasiado- porque estoy 100% de acuerdo con lo que dice el editorial, y además me hago las mismas preguntas que se hace el veterano político y ahora periodista.
Y lo dejo aquí, también, con la pura esperanza de que, en estos momentos aciagos en los que los más mediocres ejercen el poder impunemente, a aquellos a quienes les corresponde hablar no callen; de que a aquellos a quienes les corresponde actuar, no otorguen. Ojalá no sea una ingenua y vana pretensión.



Cultura canalla
Teodoro Petkoff

Pocos documentos como la carta de Farruco Sesto sobre la actriz Fabiola Colmenares revelan más cristalinamente el espíritu stalino-fascista que anima a algunos sectores de este régimen. Sería injusto, además de inexacto, decir que en el chavismo todos se identifican con la manera de pensar y actuar de ese sujeto, cuya valía como hombre de cultura es poco menos que nula. Es más, hay varios que sólo se refieren a ese tipo con el mayor sarcasmo y desdén. Pero este pequeño canalla ocupa el cargo de ministro de la Cultura y desde allí ejerce un poder y una influencia que no pueden dejar indiferentes no sólo a ningún venezolano sino a ninguno de los intelectuales que honestamente se han montado en el tren del gobierno. Sesto se pregunta, refiriéndose a Fabiola Colmenares: "¿Es un error haber permitido que este personaje menor del fascismo criollo hubiese trabajado en una película de la Villa del Cine?" Se responde él mismo: "Debemos dejar claro de una vez por todas (...) que nuestros espacios, los espacios del pueblo, no van a ser utilizados para atacar al proceso revolucionario". Pregunta y respuesta están precedidas de unas consideraciones sobre la "exclusión" y la "inclusión" en la gestión cultural, que no merecen ningún comentario tanto por su pobreza conceptual como por las mentiras galopantes que pretende hacer pasar por juicios sobre el pasado y el presente del quehacer cultural público en el país.
De acuerdo con nuestro personajillo, a los espacios culturales en manos del Estado sólo pueden tener acceso los chavistas.
Quien no comparta ese credo está excluido. El Estado no es de la Nación; el Estado es del Gobierno y del Partido. Y todos son de Chávez. Así era la Unión Soviética; así era la Alemania nazi; así es, todavía, Cuba. El cretinismo farruquiano pretende imponer como política cultural el desconocimiento del pluralismo y la diversidad propios de cualquier sociedad y sustituirlos por la sumisión al pensamiento oficial en todas sus variantes. Porque el caso de Fabiola es sólo un pretexto para Farruco Sesto. El gran inquisidor, a quien se dirige, en verdad, es a todos los creadores culturales y les advierte que quien no se someta a las pautas políticas del régimen no tiene nada que buscar en "nuestros espacios". Es un texto chantajista y amenazador.
Sería bueno oír de algunos de los intelectuales que se identifican con el régimen pero a quienes se les conocieron convicciones democráticas y anti-totalitarias, la opinión que les merece el credo políticocultural de Sesto.Carlos Noguera, Luis Alberto Crespo, Carlos Azpurua, Roberto Hernández, Juan Pedro Posani, para citar unos pocos, ¿van a callar y otorgar?

28 oct. 2007

322. Mi condesa


El Prado inaugura sus nuevos espacios exponiendo su colección del siglo xix; hace diez años, justo el domingo antes de que esta colección se fuera a dormir la década de los justos, alcancé a llegar a Casón del Retiro donde, desde hacía ciento cincuenta años, me esperaba la carita dulce y enloquecedora de la condesa de Vilches, que desde que yo era un adolescente me ha dicho tantas cosas.
Probablemente, en otra vida, fui uno de los miles de enamorados de esta hermosa e inteligente mujer (escribía que daba gusto), isabelina de pro y amiga, supongo, de Federico de Madrazo, que no escatimó pinceles para retrtarla así de bella, así de etérea, así de perfecta. Por su culpa, incurrí a los 18 en la poesía, acto supremo de la cursilería humana, sobre todo cuando se tiene poco talento y demasiada pasión: "Algunos/ han sido condenados/ a amar mujeres plasmadas,/ pegadas a las paredes;/ a mí me ha tocado/ amar a mujeres de carne y hueso/ pero tan inquietas/ o lejanas/ como un pincel". Qué ternura, chico. Ardo en deseos de volver a verte. Condesa, ¡eres lo plus!

27 oct. 2007

321. Siro salva

Unas foticos de Siro, el gato vagabundo; dueño del piso e inspector general de todas las cosas que se mueven por aquí. A ver si con su sabia mirada quitamos la pava que algunos posts traen consigo. ¡Zape, gato!



Siro: ¿sí, dime?



Siro: ¡Quita pallá esa luz!



Siro, el andino: Epa, mirá, ¿y esto?

5 oct. 2007

320. El Platón de Chávez

Hay un señor llamado -inmerecidamente- Juan Carlos, como tantos otros -el hoy en día cuestionado rey Borbón incluido-; un nombre común y corriente; los que lo llevamos lo queremos mucho, por razones identitarias obvias. Este lamentable tocayo de tantos, Juan Carlos Monedero, quizá merezca un nombre más alto, más noble, más famoso, y no estos dos nombres tan prostituidos en el universo de la onomástica: por ejemplo, Platón sería un apelativo más apropiado. Por qué, preguntará alguno, se me ocurre ofrecerle este tan ventajoso cambio de nombre; y lo voy a explicar.
Pues resulta que este señor, tal vez harto de que en su propio país nadie entendiera las luces de sus novedosas propuestas politicas, ha encontrado, como ocurrió en su tiempo con el divino filósofo de la Academia ateniense con el tirano de Siracusa, un gobernante (o tirano) dispuesto a dejar que utilice un país completo para llevar a la realidad las ideítas que pululan por su estudiosa cabeza. España, su país de origen, no le ha hecho caso nunca, quizá por la sabiduría que dan las guerras civiles, las extenuantes dictaduras providenciales y la prosperidad consensuada. El caso es que el que gobierna Venezuela le ha dado cancha y alas, y allá está, enseñando a los venezolanos (tan torpes siempre) cómo es que se construye la felicidad de un país a golpe de teorías emergidas de la caverna europea de sus ideas.
Dice este filósofo del socialismo de siglo xxi que el consumismo no es un buen amigo del socialismo, y se explaya sorprendido de que en la naciente república socialista el deseo de la propiedad privada arraigue en los corazoncitos de estos ignorantes de la patria tricolor; afirma, como quien habla desde el empíreo, que esa actitud forma parte de una contradicción de este proceso que demuestra que hay mucho cuarta republicanismo sociológico. Este país se acostó adeco y se levanto chavista y eso es real en términos electorales, pero no tiene porque [sic] ser real en términos de conciencia.
Y ya, resolvió de un plumazo 500 años de idiosincrasia venezolana, con la sola fuerza de su pensamiento rusoniano y europeo, culto, sí, pero bucólico talío.
Un prometeo ibérico pata negra que trae la luz de la propiedad colectiva del Estado solidario y no egoísta. ¡Albricias, Alvar Chávez, ca recibidos somos en tierra!, parece celebrar con su agudo pensamiento, mientras le arregla la vida a 24 millones de venezolanos que no le han pedido que meta sus narices donde nadie lo ha llamado. Y tan culto, y tan seguro, y tan filósofo se sabe, que se atreve a lanzar una velada amenaza al amo que le paga por pensar: Yo tengo muy claro el riesgo del estalinismo; si viera que se camina en esa senda, no tendría qué hacer aquí. O sea, o se hace como me lo imagino yo, o no juego más. Y punto. Que aquí el filósofo soy yo, ¡cohóne!
Una sola pregunta tengo, lego de mí, al nuevo filósofo político de mi país, al nuevo Jefferson hispano: muy bien que no le guste la propiedad privada y las perversiones del capitalismo; pero, digo yo, ¿usted seguirá cotizando en la seguridad social española -esta patria capitalista que no lo entiende-, y -plus a su favor- estará recibiendo por su trabajo un asqueroso sueldo en dólares que se cuidará de mantener a buen recaudo en alguno de esos asquerosos bancos españoles como el Santander o el BBVA? Quizá planee pasar el resto de su vida en Venezuela, cambiando manos de cambures por flamantes lionzas de trueque y viviendo en el mar de la felicidad del siglo xxi. Dudo que guarde para sí tal honor.
Sospecho las respuestas. Las mismas que tiene Chomsky cuando habla del fideicomiso gringo en el que está metida su jubilación, que le asegura su vejez imperialista; las mismas de los revolucionarios del primer mundo que celebran las revoluciones en los paisitos estos llenos de cabezas subdesarrolladas (aunque forrados de petróleo), pero que sienten una amplia tranquilidad cuando saben que ellos y sus familias viven en los países desarrollados que aseguran salud, vejez, tranquilidad y verano a pesar de los botines, los laras, los koplowitz, los polancos, los ortegas y todos esos asquerosos ricos capitalistas que, paradoja hipócrita, no se crean, ayudan con sus triquiñuelas a que España prospere como lo hace.
Agradezca, señor Monedero (honor que le hace a su apellido, por cierto), que Rufino Blanco Fombona ya no vive, porque un bárbaro ilustrado como él ya le habría cruzado la cara de un guantazo y se hubiera visto en el brete de batirse a duelo con el autor de El hombre de hierro, que -le paso el dato- nunca perdió ninguno. Por mi parte, creo que la fineza elucubradora de sus neuronas rojas rojitas no merecen la recompensa de un final tan romántico.
Por eso, tan solo porque ha emulado en totalitarismo idealista y fascismo utópico al sabio ateniense de hace 2300 años; y porque el nivel de hipocresía y caradurismo es tan alto en este señor (para llamarlo de alguna manera), es por lo que merece este epíteto: Platón de Chávez, el meteco que se ofreció (por unas pocas monedas de oro -¿monedoro?-) a empedrar con su severo pensamiento el camino triunfal de Hugo Chávez hacia la dictadura más rica y feroz, más tramposa e hipócrita, más infeliz y nefasta del siglo xxi.
Gracias, en parte, a este hijo de la... madre patria.

3 oct. 2007

320. En el planeta de los libros

Esta noche estuve visitando El Planeta de los Libros de Nieves Martín, un reducto para los libros en Madrid, de los pocos que hay para hablar y oír hablar de este vicio que es el úncio que crece y crece...