14 nov. 2007

334. El Boom en ocho minutos

Sin más explicación, sólo con un gracias, diosito, que te lo llevaste antes de que ocurriera todo este desastre, y se pusiera del lado equivocado.

13 nov. 2007

333. Media bestia


Si el 666 es el número de la bestia, entonces este post es el de ½ anticristo. Quizá no sea casualidad, al hilo de los acontecimientos actuales; pero yo prefiero hablar, para celebrar el post 333, de uno de mis cómics favoritos, Lucifer, esa maravilla de historia de Mike Carey, inspirada en aquel capítulo de Sandman donde el diablo se cansa de gobernar el infierno y dimite cortándose las alas, dejándole la llave del negocio al señor de los sueños. Qué hace con esa llave lord Morfeo hay que preguntárselo a Loki y a Duma, el ángel guardián del silencio, que nunca habla -¿o sí?
Pues resulta que el señor Lucifer se muda a Los Ángeles, abre una taguara a la que llama, of course, Lux y, luego de hacerle un favor a Yaveh, recupera sus alas en poder de los hijos de Izanami, la temible diosa de los muertos oriental y dueña de la casa sin ventanas, y se dedica al negocio de ser dios: crea su propio universo, a pesar de la oposición de los basanos, o cartas del tarot.
¿A que es una historia que dan ganas de leer?
Yo la leo todo el tiempo, sobre todo porque la rebelión iracunda del protagonista me encanta. De su ironía no se salva ni el arcángel Miguel, el hermano bueno pero amargado. Sé que muchos especialistas muy frikis (palabra que no encuentro en el RAE-online, por cierto, y como cabe esperar de ese lento organismo) me dirán que ese cómic es tradicional, o pretencioso, o qué sé yo, tal como dicen de Sandman, esa otra gran obra literaria, pero a mí me da igual: los lectores de cómics somos así de raros y por suerte todavía podemos leer sólo lo que nos apetece. Para mí, dibujitos, colores y una historia que me haga imaginar. Y al que no le guste, que cruce uno de los tantos portales al universo de Lucifer regados por nuestro mundo de mortales. Pero cuidado los Jin En Mok, que son unos bichos sin forma y muy muérganos (otra palabra cuyo significado venezolano no aparece en la oruga mataburros).
Hay aquí en Madrid el monumento al ángel caído; el único, creo, del mundo: allí en el parque de El Retiro.

12 nov. 2007

332. La mancha



Amigos, tarde, pero no inoportuno, les invito al blog en el que desde este mes de noviembre recibiremos Ernesto Pérez Zúñiga, Nicolás Melini, Juan Carlos Méndez Guédez y yo. Se llama La mancha, y nuestra intención es colaborar en la difuminación y borrado de esa línea absurda que se traza entre la literatura española y las literaturas de los países allende los mares; nunca hemos entendido por qué si John M. Coetzee (sudafricano), Paul Auster (estadounidense), Anif Kureishi (inglés), James Joyce (irlandés), Margaret Atwood (canadiense) y los grandes John Fante y Sam Savage (universales) pertenecen tranquilamente al mismo cosmos literario, el español Gustavo Martín Garzo, el venezolano José Balza, el argentino Julio Cortázar, el chileno Carlos Franz o el colombiano Jorge Zalamea no pueden moverse tranquilazos en la misma patria literaria. En todo caso, en el universo lector, sus libros no cruzan fronteras ni usan pasaportes. A esa patria la hemos llamado La mancha, en honor a Cervantes, el papá de todos los narradores del mundo mundial, y para recordar la idea que utilizaron, primero, el venezolano Arturo Uslar Pietri (el Reino de Cervantes) y, luego, el mexicano Carlos Fuentes (el Territorio de La Mancha).
Nuestro blog quiere contribuir a poner en movimiento la enorme diversidad en la unidad de la lengua que, para bien o para mal, compartimos. ¡Y que viva la ficción!
Así que ya saben, amigos: creación, reflexión, libros y entrevistas, cada mes, en La mancha. Por allá los esperamos.

10 nov. 2007

331. Llamazares, otra vez ingenuo (¿o cómplice?)


Como siempre, ese político español, incoloro, inodoro e insípido que se llama Gaspar Llamazares, pero a quien sin embargo su país le da amplia cobertura y bajo esta democracia no ha sido víctima de la represión que sí sufren periodistas y políticos en Venezuela, sale en defensa de Chávez, con su inocente, o ingenua (o perversa) mirada europea sobre las izquierdas reaccionarias que asolan el continente donde está mi país. Y dice:

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha comentado que la reacción del Rey ha sido "excesiva" y "no muy afortunada". Llamazares, además, ha defendido al presidente de Venezuela: "puede discutirse la oportunidad de las formas", pero “lo que no es discutible es lo dicho por Chávez sobre la implicación y el apoyo" del Gobierno de Aznar en la intentona de derrocarlo en 2002.
Para el líder de IU, "lo que hace Chávez es decir la verdad", y que "a estas alturas alguien se escandalice" por censurar aquella maniobra "es, cuando menos, hipócrita. (El País, 10 de noviembre)

con toda su cara lavada, y sin tomar en cuenta que la función de un político es contemporizar con las palabras, no usarlas para insultar. Y que ya está bueno de que Chávez, que no tiene nada bueno que mostrar, ni tiene ninguna propuesta que sea mínimamente inteligente, siga con la macacoa de que Aznar es muy malo y fascista y a él lo querían tumbar. Que sí, que ya lo sabemos, y que ya sabemos quién es Aznar; pero no se trata de eso, Hugo, the first, sino de que tu gobierno es un bluff y la corrupción de tus funcionarios ha sumido a Venezuela en el caos.
Llamazares, deberías cuidar tus opiniones, y averiguar un poco más, porque muchos pensamos que eres un ingenuo, para no pensar que eres un indecente y un vagabundo.

330. El bocón vs. el Borbón




¿Por qué no te callas?


Preguntó el rey Borbón y jefe del estado español, Juan Carlos I, a aquel que sueña con ceñirse la corona de Hugo I.
Y todos los venezolanos le explicamos: no se calla porque no quiere, porque no puede y porque es la única manera de que no se note su profunda ineptitud para gobernar. Como aquel Burundún Burundá que inventó Jorge Zalamea, el que ahora gobierna mi país es un saco de palabras y palabras que tienen una única finalidad: impedir que el que las pronucia se dé cuenta de que, muy en el fondo, una vocecita le dice que no tiene nada, nada que decir; y que es solo el ansia de poder, el placer de ver a sus acólitos bajar la cabeza y sonreír ante cualquier cosa, lo que lo impulsa a hablar. No se calla, rey Borbón, porque su ser es el insulto que pronuncia, el chascarrillo que se inventa, la vulgaridad que lo reviste. Pero usted sólo es un rey, usted no usa su imaginación para cosas tan perversas como escribir una novela; por eso una ancianita tan venerable, tan aristocrática y fina (pero con el virus de la narración y -cómo no- de la vanidad y la ambición- en la sangre) como Elena Poniatowska puede pasar ocho horas escuchándolo sentada sin proferir, harta y reventándose de las ganas de orinar, lo que usted nos ha hecho el favor de proferirle al presidente de la democratura de Venezuela, desde la tribuna donde millones lo han escuchado: ¿Por qué no te callas, Hugo I, por qué? Ya le digo, rey Borbón: porque si se calla, desaparece.
Otra manera de hacerle esta pregunta -pero usted no se atreve a tanto, para eso acepta la democracia- habría sido: ¿por qué no te dedicas a resolver los problemas de tu país y nos dejas a los demás en paz? ¿Por qué no luchas contra la delincuencia que acaba con los ciudadanos venezolanos, la inflación que se come sus bolsillos y la corrupción que vacía las arcas del Estado venezolano y llena las calles de tu país de Hummeres y Mitsubishis?
Ay, rey Borbón; si supieras cuantas veces nos hemos hecho estas preguntas.

329. Dio la lección y se fue


Chico, acabo de leer en El País que se murió Mailer. Y yo que ponía ayer la lección literaria del post de abajo, con ganas ya de leer su novela. Ojalá los redobles mediáticos no sean demasiado fastidiosos y no conviertan al escritor en el potaje de la semana. Que eso da siempre náuseas. Nos queda esa enseñanza, por lo menos.

328. Lección de escritura


Este jueves he leído en El Cultural la entrevista que le hacen a Norman Mailer, a propósito de nueva novela. Va, como tantas otras, del nazismo; y un trocito de capítulo da una idea de lo que uno se puede encontrar allí.
Por mi parte, debo decir que estoy un poco aburrido de dos clases de novelas, las que van sobre algún aspecto de la Guerra Civil española, y las que regresan a la maldad que tanta hubo en el Tercer Reich alemán. Trato de evitarlas, hasta que se me pase el hartazgo, el empacho, la pereza, la ladilla y el repeluz. Por ejemplo, algo que no voy a leer ni patrás son las tales benévolas de Johnathan Littel: deben de ser casi mil páginas de tostón sobre lo malo que es elmal y lo malos que fueron todos esos malos, y lo bueno que soy yo escribiendo sobre eso. No, mano: send that bone to the next dog.
Sin embargo, la novela de Mailer me ha interesado, y quizá me traicione y caiga en la tentación por esto que dijo en la entrevista, y que constituye toda una lección de escritura. Les ofrezco sus sabias palabras, pues, para que la saboreen:

Escribir una novela es, en cierta medida, como una escalada. Si eres ambicioso, intentas retos que están más allá de tus fuerzas. Hay muy pocos novelistas realmente ambiciosos, Martin Amis, Pynchon, Cormac McCarthy... Sentí que había llegado el momento de intentar una cumbre más dura, de intentar algo más allá de mis costumbres y técnicas. Pensé: ‘te estás haciendo viejo, así que debes intentar algo muy grande’. Y pensé que tenía que hacer el intento, porque era realmente interesante, como en realidad he estado haciendo toda mi vida. Eso es lo que te espera si eres un profesional. Tienes que aprender más y más qué es lo que estás haciendo.

8 nov. 2007

327. Ministro del Interior o esbirro


Es inconcebible que, en este momento, en donde el pueblo se prepara para la aprobación de una reforma a la Constitución se quiera cimentar una matriz de opinión que asegure que la reforma es un golpe de Estado al país y que lo democrático es que no se apruebe. Sin duda, quieren formar una masa irracional, dice Pedro Carreño, el lamentable Ministro del Interior venezolano.
¿Es que ya ha sido aprobada la inconstitucional reforma para que él hable así? A juzgar por la cifra de muertos semanales en el país sin duda vemos que este ministro es un irresponsable, un ineficiente y está asustado.

*foto de AP tomada del blog de Francesco Spotorno. Pistolero gubernamental dando la cara ayer en la Universidad Central de Venezuela, y apoyando la reforma del sátrapa que mal gobierna mi país

7 nov. 2007

326. ¿Por qué a los escritores les fascinan los dictadores?

Estaba pensando en esto cuando me topé con este post de Saparapanda, en el que reflexiona sobre la actitud del escritor, el intelectual y el artista frente al poder. Pero yo estaba pensando sólo en los escritores: me pareció que una buena razón para comprender la lengua del escritor en la bota del sátrapa la podemos hallar en la misma naturaleza de la escritura: no hay nada más atractivo en una novela que un malo bien hecho. Hannibal Lecter, el gran Brundún Burundá, doña Bárbara, the Joker, Drácula, Antínoo, Voldemort, Danglades... tantos malos malucos en el mundo de la ficción; tantos personajes por los que construirse un mundo ficticio perfecto en su esteticidad, quizá sea la razón por la cual un García Márquez, por ejemplo, cae a los pies de un tirano como Castro, representación viva de su Patriarca de ficción; o por eso las carantoñas de Borges con Pinochet, un machomachote como los pendencieros de sus cuentos más argentinos; y, desde luego, toda esta reflexión se me vino a la cabeza pensando en los escritores venezolanos que, al menos una vez, han producido buena literatura y que ahora beben los vientos por alguien tan ignorante y poco atractivo (en la realidad) como Chávez, si bien no se puede negar que en una novela daría un juego que te cagas.
Sí; quizá sea la ficción en la que viven inmersos los escritores lo que los convierte en las víctimas más fáciles de la seducción de los dictadores y los tiranos. O también puede ser que la simple, llana e indecente vagabundería les hace más fácil la existencia bajando la cerviz de su intelecto para seguir medrando, como siempre (premiecitos, premiecitos, premiecitos).
¿Saben qué es lo único que agradezco de todo este desastre político venezolano? Que Cortázar esté muerto: no soportaría verlo tan ancianito y barbudo tragándose un aló presidente de ocho horas, como hizo la viejita Poniatowska, para su eterna vergüenza. Una sentada de 100 mil dólares. Pobrecita, vale.

6 nov. 2007

325. Erasmo, Moro y la muerte de los amigos


En enero de 1985, cuando comencé con 17 años a estudiar en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, compré mi primer libro, cosa que me hizo muy feliz, a pesar de los 30 bolívares que me costó (y que me costaron no pocos almuerzos en el comedor de la Universidad). Era la Utopía, de Tomás Moro, una entretenida obrita sobre la sociedad perfecta, que tanto han buscado los seres humanos desde que el mundo es mundo y por la que tantos se han matado. Pero además de la delicia que era leer ese libro (si no me equivoco, en una de aquellas ediciones de Alianza Editorial, con portada de Daniel Gil), me gustó mucho descubrir la fraterna y enorme amistad entre el ajusticiado sheriff de Londres y el filósofo holandés Erasmo de Rotterdam: nada más importante para ellos que el hilo que una hermosa amistad crea entre dos seres humanos sobre la base de los sentimientos comunes y las afinidades intelectuales. Aunque cada uno vivía en un país distinto, y se vieron poco, sus cartas se convirtieron en el enlace de una cercanía de pensamiento y corazón. Son ellos dos, para mí, el símbolo más nítido de lo que debe ser la amistad, ese bien tan preciado por Cicerón.
Cuando un amigo muere, hay que lamentarlo con enormes lágrimas en los ojos y silencios confusos; pero cuando un amigo se muestra groseramente tal como en realidad es, burlando lo que es más sagrado en una amistad (la transparencia, la integridad, en definitiva, la decencia), no hay lamento que que traiga consuelo, ni canto angelical que disminuya la desolación. Y ya no se puede andar inventando los días para nuevas excusas, porque las razones de la vergüenza están allí, meridianas. Las razones de la vergüenza o de lo que simplemente siempre fue: los seres humanos no estamos hechos para ser íntimos a juro y porque sí; y a veces las diferencias son tan sangrantes (y definitivas) que es preferible dejar que el agua siga corriendo y que cada quien se busque la vida como buenamente pueda. Y que les vaya bien a todos. Ya habrá tiempo para sacar cuentas y presentar resultados.
No fue el caso de la relación entre Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam, siempre fieles a sus principios, y siempre claros y frontales. No por otra cosa perdió la cabeza Moro, cuando se negó a apoyar las vagabunderías y los caprichos de Enrique VIII.
Qué tristeza cuando un amigo vende su intelecto por un plato de lentejas; aunque sean las lentejas del hombre nuevo.

2 nov. 2007

324. Las cándidas preguntas de la izquierda europea



¿Cuántas elecciones más debe ganar Hugo Chávez para que se le trate con el respeto que merece un dirigente democrático? ¿Qué es lo que molesta tanto de procesos de refundación sobre la base de cambios constitucionales y reforma del sistema político?
Gaspar Llamazares. Coordinador general de Izquierda Unida

Estas son dos preguntas que se hace el dirigente español de izquierda, en un artículo publicado hoy en El País, titulado Actualidad del Che, en el que insiste en colocar al siniestro personaje argentino entre los ejemplos humanos a seguir. Yo le contestaría las dos preguntas diciendo esto: El problema no son las elecciones que ha ganado, ni siquiera la manera poco ortodoxa como las ha ganado; el problema es que Chávez se ha servido de la democracia para acabar con ella y "refundarla" a su conveniencia sobre la base de cambios constitucionales hechos a su medida.
Pero sospecho que todo lo que le diga a Llamazares será inútil porque nada como un euroizquierdista para emocionarse con los trogloditas latinoamericanos ("¡Que viva la revolución, pero que viva lejos!").
En todo caso, no quiero dejar una imagen distorsionada de él: en España, afortunadamente para ella, este señor pertenece a la clase de fanáticos a los que muy pocos hacen caso, aunque nadie lo persigue por pensar como piensa y decir lo que dice. A ver qué le pasaría si viviera en Venezuela y se opusiera -como lo hace siempre con los gobernantes de aquí, con todo el derecho del mundo- al gobernante ególatra que tenemos. A ver si seguiría llamándolo demócrata. Es que estos euroburgueses de izquierda hasta ternura dan...