29 nov. 2010

Los libros de plomo, en Pozuelo

Mañana estaré con el escritor Fernando Martínez Laínez hablando de su nueva y adictiva novela, Los libros de plomo publicada por Martínez Roca. Será en la preciosa librería Alejandría, de Pozuelo de Alarcón (calle Almansa, 2), uno de esos lugares de donde uno no quiere salir nunca. Si están cerca, no se pierdan lo que Fernando tiene que decir sobre la escritura y sus secretos; y, desde luego, ya tienen una novela para leer este fin de año.
Aquí les dejo la invitación que han hecho en la editorial, pinchen para verla más grande. ¡Nos vemos allá!:

23 nov. 2010

En Ginebra, en Albatros

Con Rodrigo Díaz, después de la presentación

Este fin se semana estuve presentando El niño malo cuenta hasta cien y se retira en Ginebra; allí, en la ciudad donde está enterrado Borges pero, mucho más importante, también la ciudad donde está Albatros, la librería que dirige Rodrigo Díaz, ese librero de Ginebra que da como para una película basada en una gorda novela. La librería es una preciosidad llena de libros en español en territorio francófono, un nido de agitación cultural -por allí han pasado todo tipo de escritores y editores célebres-, pero lo más importante de la librería y de Rodrigo, me di cuenta mientras estábamos conversando sobre mi novela, es que desde ese rincón ginebrino ha ido uniendo escritores en España; todos los que lo conocemos ya queremos que otro escritor, que otro libro que acaba de salir, esté en la librería, porque se ha vuelto importante estar allí. En Madrid hablamos de él con cariño y reverencia; con ganas de visitarlo. Se me hace que así sería la curiosidad que despertaba el maestro Simón Rodríguez cuando vivía en las altas montañas bolivianas.

Yo me la pasé en grande esa noche, porque encima Rodrigo nos llevó (mis "sobrinos ginebrinos", Patricia y Fabio, fueron a hacerme barra) al cine Alhambra en cuya cafetería, ubicada en el vestíbulo, tomé pisco y comimos chicharrones con plátano y mote: ¡qué rico!

A la entrada del cine Alhambra levanto una patica, pero no se ve bien


Al día siguiente no me acordé de Heidi, porque las calles de Ginebra las mañanas de domingo parecen la secuencia de créditos de una película que está por comenzar:





Incluso, con el ingenioso discurso del pastor para que los feligreses no se duerman y asistan al sermón dominical:



Por supuesto, está película siempre tendrá a Albatros como set principal, como lo atestigua la placa en la oscuridad, y el guionista frente a su máquina de escribir:

13 nov. 2010

El Sáhara de Bernarda Alba

Caminaba hacia el Festival Eñe, en el Círculo de Bellas Artes, cuando, atravesando la plaza de Santa Ana, me topé con esta imagen impagable:


Acababa de cruzarme, en la calle Atocha, con una manifestación en apoyo a los saharauis (es una historia que no me sé muy bien, pero parece que Marruecos se quiere quedar con lo que ya España sojuzgó por tantos años; ya se sabe: la misma historia de expolio colonialista de toda la vida de Leopoldo II de Bélgica, ese genocida). Pensé que Lorca, con su paloma entre las manos, también estaba harto de tanta iniquidad (o quizá está harto de tanta manifestación que camina hacia delante pero que no va a ningún lado).
Antes de seguir mi camino a la sala Valle-Inclán donde Jorge Eduardo Benavides y Juancho Armas Marcelo nos harían pasar una gratísima hora, le tomé otra foto al poeta manifestante, como despidiéndome de él:


Y me fui tan tranquilo, sabatino, mañanero.